Nunca Obligues a tus Hijos a dar Besos: el Afecto no se Impone

No lo hagas, no obligues a los niños a dar besos a los demás si no quieren o si les incomoda. Es ir en contra de su voluntad haciéndoles creer que ellos no mandan sobre su cuerpo. Porque recuerda: el afecto no se impone, el cariño debe nacer de una forma libre, espontánea y deseada, nunca impuesta.
Muchos de nosotros, aun llegada ya la edad adulta, tenemos algún que otro recuerdo incómodo en nuestra mente sobre este mismo tema.
Nuestros padres, nuestras madres, nos obligaban a besar a esa tía que no habíamos visto nunca, a ese primo que tan poco nos gustaba o a ese vecino al que, sencillamente, no deseábamos acercarnos.


Es una conducta social tan popular en nuestra cotidianidad, que apenas la cuestionamos ni le damos casi importancia. Y no lo hacemos por varias razones: la primera porque en nuestras culturas es un acto de cortesía: damos dos besos, nos saludamos y empezamos a hablar.

En nuestro deseo de introducir a los más pequeños en estas conductas sociales, es común que desde bien niños los obliguemos a ello, a ponerse de puntillas, a besar o a ser besados.
Sin embargo, no es un trance agradable para muchos niños. Simplemente no quieren esa cercanía ni desean ser besados o acariciados por personas que no conocen o que les incomodan.
Entonces…¿por qué lo hacemos? ¿por qué insistimos en ello? En “Eres Mamá” te proponemos reflexionar sobre el tema para que nos ofrezcas también tu opinión.

Los besos se regalan, no se imponen


Pensemos por un momento en el tipo de mensaje que les estamos dando a nuestros niños cuando les obligamos a besar, por ejemplo, a ese compañero nuestro de trabajo al que ellos nunca han visto.
Imaginemos cómo se siente el clásico pequeño algo tímido, muy suyo y a la vez orgulloso al que la mamá le apremia con la clásica frase de “venga, te digo que le des un beso, ¿a qué esperas?”

  • Ese niño o esa niña al que le imponen dar un beso piensa que su cuerpo no es suyo, que no manda en él, y que debe obedecer a la hora de ofrecer muestras de afecto las sienta o no las sienta.
  • No es lo adecuado. Tanto es así, que puede dejar en nuestros hijos pequeñas secuelas al sentirse vulnerados y utilizados.
  • Asimismo, y aquí viene lo peligroso, un niño puede pensar que él no tiene voz ni voto. Que lo que le pidan los adultos es lo que cuenta y que debe cumplirse sin tener en cuenta sus propios deseos.

No es lo adecuado. Algo que parece una tontería encierra en realidad muchos matices.

Mi cuerpo es mío

CAPS Hauraki es una asociación de Nueva Zelanda que lucha contra el maltrato infantil  y que a su vez, cumple una interesante función asesorando a las familias.

  • Hace muy poco, inició una interesante campaña con un fin muy concreto: sensibilizar a padres y madres sobre la necesidad de no obligar a los niños a besar a quienes no desean.
  • Hemos de entender que los niños se hallan en una etapa donde están aprendiendo qué es eso llamado consentimiento. 
  • En lo que se refiere al contacto físico, los más pequeños deben entender cuanto antes que su cuerpo es suyo. Nadie tiene derecho a tocarlos sin su permiso, nadie puede ni debe obligarles a hacer algo que no desean en lo que en este aspecto tan íntimo se refiere.


Desde esta asociación se hablaba por ejemplo del mal trance que pasan algunos niños en épocas navideñas cuando se les obliga a sentarse sobre un Papá Noel que les asusta o les desagrada. No todos los pequeños lo vivirán de igual modo, pero para algunos, tener que sentarse sobre las rodillas de un desconocido es algo muy desagradable.

Dales ejemplo sin imponer


Hay padres que siguen pensando que sus niños son de su propiedad y que por ello, pueden obligarles a casi cualquier cosa que para ellos, es en apariencia lo correcto.
Sin embargo, hemos de tenerlo claro: un niño no es de nuestra propiedad es nuestra RESPONSABILIDAD, y por ello, debemos ser sensibles a sus necesidades  y respetar sus decisiones.

  • Si no desean besar a determinados familiares, amigos o familiares, no se lo impongas. Jamás lo hagas o estaremos manipulando su integridad física al hacerles creer que ellos no pueden negarse.
  • Nuestra mejor opción es, sencillamente, dar ejemplo. Deja que vean cómo son las normas de cortesía, cómo nos saludamos, cómo nos despedimos. Permite que lo veab y que sea él o ella quien por propia voluntad se acerque para dar un beso.


Si nuestro hijo no quiere ser besado, hazle una sencilla sugerencia: dar la mano. Este acto no es incómodo y cumple su función. Tiempo habrá de que se animen a practicar otros gestos sociales.